Una Pantalla en forma de Microchip
Debo considerar que de niña siempre me imaginé una sociedad moderna para el año 2050. Sin embargo, el segundo milenio llegó para mí sin muchas sorpresas. Los carros todavía no volaban y lo más avanzado que tenía a mano era un celular que todavía no tenía cámara. Poco a poco me fui acostumbrando a que los cambios que me esperaba no iban a llegar nunca. De esta forma los años fueron pasando sin que yo tuviera una gran expectativa tecnológica sobre el futuro. Pero ahora, mientras canto “Cumpleaños Feliz” con mis amigos hologramados, puedo ver alrededor de mí una sociedad muy distinta a la que vivía cuando era niña. En definitiva me parece que el mundo ha cambiado y no me di cuenta.
Todo comenzó cuando los celulares comenzaron a traer cámaras, lo que sólo fue un requisito previo para las videoconferencias. Después pasamos a los ipods y demás mp3 que posteriormente se concretaron en iphones y otros celulares cuya capacidad de almacenar información a algunos les parecía absurda. Gracias a las innovaciones en telefonía celular pronto nos pudimos conectar las 24 horas con las emisoras de televisión, lo que implicó que las programaciones de las mismas fueran cambiando. Después las televisoras lanzaron una nueva modalidad de programación: ahora podías elegir las noticias y programas que fueran de tu interés. La pantalla del celular se fue haciendo más grande y más imprescindible; a todas horas necesitábamos estar en sintonía con la información, al fin y al cabo, estaba configurada personalmente para cada uno de nosotros.
Finalmente se publicó el gran descubrimiento que revolucionó el mundo: un implante de pantalla en forma de microchip ocular. Con ella dejamos de depender de un aparato electrónico que a veces podía quedarse sin batería: ahora tenemos todos una pantalla de televisión dentro de nuestros ojos que podemos activar en cualquier momento del día siempre con la idea de mantenernos informados. Los dueños de las emisoras televisivas invierten ahora gran cantidad de dinero por tener la primicia de la información, ya que unos minutos marcan la diferencia de rating significativamente. En definitiva, la sociedad donde vivo se ha transformado radicalmente en una sociedad de la información.
No hay comentarios:
Publicar un comentario